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Ácido poliláctico o plástico PLA: ¿Qué es y cuáles son sus beneficios?

Ante las inminentes consecuencias del cambio climático y la agudización de los problemas del medioambiente, las industrias han fijado su mirada en materiales alternativos y amigables con el ecosistema que permitan mantener activos sus procesos de producción sin dañar el entorno. En este contexto, el ácido poliláctico, también conocido como plástico PLA, ha surgido como una opción prometedora, especialmente para el rubro de productos compostables de la línea alimentaria

Esta alternativa, que cada día cobra mayor protagonismo, forma parte de los procesos de Green Heart Solutions, siendo un material versátil y funcional en la fabricación de artículos como vasos, envases y más.

A modo de reflexión, el informe Perspectivas Mundiales del Plástico, realizado por la OCDE, evidenció una realidad preocupante. La producción anual de residuos plásticos en todo el mundo se ha duplicado, superando las 350 millones de toneladas.

De este número, cerca del 69% se incinera, el 22% termina en vertederos abiertos o en la naturaleza y únicamente el 9% se recicla. Con esto como antecedente, sustituir el plástico por materiales más respetuosos con el medioambiente es una prioridad, sobre todo considerando la difícil degradación de los plásticos que, en cualquier caso, suponen una cantidad de desafíos ecológicos en todo el planeta.

Según datos aportados por National Geographic, el 42% del plástico utilizado globalmente, se destina al empaquetado de alimentos y productos manufacturados. Asimismo, cada botella de plástico tarda unos 450 años en descomponerse. Si no está a la intemperie, la cifra se aproxima a los 1.000 años.

Tomando esto esto en cuenta, el ácido poliláctico se convierte en un material crucial para contrarrestar este problema y disminuir la cantidad de residuos que se generan por su uso indiscriminado.

¿Qué es el ácido poliláctico o plástico PLA?

El ácido poliláctico es un polímero que deriva de recursos renovables como la caña de azúcar, el maíz, la papa, el trigo, la betarraga y otros vegetales ricos en almidón. Se produce por medio de un proceso de fermentación microbiana del azúcar que, luego de procesarse, se polimeriza para formar cadenas de PLA.

En términos de utilidad, este material ofrece propiedades similares al plástico, con la diferencia de que se degrada en menor tiempo y es compostable, es decir que puede descomponerse sin problema en un ambiente de compostaje, transformándose en abono o compost para suelos y plantas.

La amplia gama de artículos en la cadena alimentaria que se puede fabricar a raíz de las propiedades de este material van desde bandejas y recipientes hasta  bolsas, utensilios, envases para bebidas, platos, entre otros.

Al optar por ácido poliláctico en vez de plásticos convencionales, las marcas promueven un modelo de producción más sostenible con el medioambiente. En primer lugar porque favorece la reutilización de recursos que se regeneran o reponen a lo largo del tiempo mediante procesos naturales y, en segundo, porque impulsa el consumo responsable de artículos respetuosos con el entorno.

Principales beneficios del ácido poliláctico o plástico PLA

Reduce la emisión de CO2: En la lucha por mitigar las consecuencias del cambio climático, el plástico PLA emerge como alternativa favorable, ya que genera menos emisiones de gases de efecto invernadero si se le compara con la cantidad que producen los plásticos convencionales. 

A modo de ejemplo, por fabricar un kilogramo de plástico desde cero, se emiten  3,5 KG de CO2, en cambio, al fabricar la misma cantidad de plástico con materia reciclable, la cantidad de CO2 que se emite llega a 1,7 KG. 

Impulsa la sostenibilidad:  Una de las ventajas que ofrece este material es que al derivar de fuentes renovables, se convierte en una opción mucho más respetuosa  con la naturaleza, en comparación a otras fuentes de plásticos como los derivados del petróleo.

Se puede aplicar en diversidad de productos: Dependiendo del rubro, el ácido poliláctico, puede tener un sinfín de aplicaciones. Si bien en este artículo, se ha enfocado su utilización en la fabricación de artículos de la cadena alimentaria, también es útil en productos médicos, productos para la piel, impresiones en 3D, entre otros.

Es seguro para los seres vivos: El plástico PLA es biocompatible, lo que significa que puede entrar en contacto con organismos vivos sin poner en riesgo la salud. De hecho, a nivel mundial está certificado por agencias reguladoras para entrar en contacto con alimentos.

Ácido poliláctico y Ley 21.368

Otro de los beneficios de usar ácido poliláctico como sustituto del plástico convencional es que cumple con los estándares requeridos por la Ley 21.368, que fomenta activamente la implementación de productos compostables en Chile. 

La Ley PUSU, más allá de buscar prácticas sostenibles y responsables en la gestión de residuos, aborda la problemática del plástico de un solo uso. En el contexto de la norma, el plástico PLA se perfila como una alternativa crucial que cumple con los principios de biodegradabilidad y compostabilidad.

Además, este material derivado de productos renovables naturalmente se alinea a los principios de sostenibilidad que señala la legislación de su artículo 4. De igual manera, no emite sustancias tóxicas, por lo que en cuanto a su descomposición, el ácido poliláctico garantiza la seguridad ambiental, también regulada en la ley 21.368, específicamente en el artículo 5.

Por otro lado, la capacidad que tiene el plástico PLA  para compostarse es sumamente útil, puesto contribuye significativamente en la disminución de residuos, minimizando su impacto ambiental.

Green Heart Solution trabaja con líneas de productos compostables bajo los estándares que establece la Ley de Plásticos y Productos de un Solo Uso. Una de estas líneas se fabrica a través del ácido poliláctico e incluye vasos, cubiertos, bombillas, envases y otros artículos de la línea alimentaria.

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